viernes, 6 de agosto de 2004

Cozas de agosto.

Debía pasar. Era inevitable, todo apuntaba a que debía ocurrir, aunque yo no quisiera darme cuenta.

Es normal, por otro lado. Yo estoy trabajando mucho, necesito dinero para mi aventura pamplonica. Dando clases se consigue dinero fácil, aunque el horario es muy malo; Además, mis amigos trabajando, sin responsabilidades... Es que tenía que pasar.

El viernes, aparcando, para mi primera clase a las 8 de la mañana, me cruzé con todos estos cabrones que salían de la discoteca. Habían estado toda la noche de juerga, y se estaban despidiendo mientras yo les miraba con mis apuntes manchados de tiza y la moral por los suelos, cual peter parker de la vida.

Ni siquiera me vieron. Menos Amparo, reina de la noche, que me dio un abrazo y un “que güena gente eres...”.

Cagonlosmuertos.