lunes, 12 de febrero de 2007

Tocando fondo (de bar)

Gafas, si me hubieras visto, se que jamás podrías mirarme a la cara. Al menos, sin llamarme "carahote" varias veces.

Este viernes fue penoso. Digamos que llegué hasta el final, hasta donde hiciera falta. Y si había que tirar el listón, se tiraba.

Pero fue demasiado.




Todo empezó con el correo de uno de los doctorandos, que es médico. Trabaja con gente de otros departamentos, así que ya le hemos insistido para que nos presente a médicas. Y cumplió:

Hola
Este mensaje es de especial importancia para el andaluz agripado! La jefe del laboratorio de Pablo está de cumpleaños y organiza fiesta el próximo viernes. Hay escasez de hombres y abundancia de mujeres (doctorandas de neurociencias). Begoña (la del cumpleaños) me dice que la relación es 3 a 1.


La cosa pintaba bastante bien, no se podía negar. Así que, como principal interesado, escribí a los del departamento para que se animaran. El título del correo era "A mi, mis valientes!", y decía

Nada, que tengo la cabeza en Majadahonda, y pensaba que el médico se refería al v17, y no a este viernes.
Así que, señores, preparen sus cuchillas. Argentinos, verborrea y asados argentinos. Martín, anécdotas de San Fermines. El resto, seguidme!

PD: Iván, considero imprescindible que te pongas en contacto con la del cumpleaños (Begoña, que a partir de ahora la denominaremos cómo "La del cumpleaños"), para decirle que vamos para allá, y que no sabemos que llevar (alcohol siempre es una buena idea).


El primer problema surgió cuando al par de horas recibo un correo de la tal begoña. El título del correo era "Re:Fwd: A mis, mis valientes!"



Efectivamente. Mi amigo le había dado a reenviar MI correo a la del cumpleaños.

Bueno, no pasa nada. Cosas mas vergonzosas me han pasado con Carla, la verdad. Además la chiquilla no comentaba nada. Es mas, parecía bastante simpática. Así que seguimos con el plan.

El viernes llegó. Mucho trabajo, mucho escribir, y la muñeca bastante jodida (el cuello y la pierna, mejorando). Quedamos para comprar (yo llegué tarde, como siempre), pero es que salí tardísimo. Ducha, afeitado, camisa a rayas(camisa a rayas!), jersey para ligar, voltaren para la muñeca... Y a esperar al autobús.

Creo que esperar es lo que mas me jode del transporte público. Con lo feliz que era yo con la fabulosa bat-vespa, que en cinco minutos llegaba a todos lados...

Total, llegamos a la fiesta: El Martín, un par de argentinos (Maxi y Cristian), el médico (con su mujer) y yo. Y efectivamente la proporción era de 1:3. Quizás demasiadas. Es como el efecto de las cebras en los leones. No puedes fijarte en una sola, te mareas, y al final te quedas sin ninguna.

Pero lo primero era lo primero. Había que acallar la muñeca, y sé que es lo que tengo que hacer. Tampoco bebí demasiado, había muchas cosas en juego.

Bien, vamos a lo que vamos, que Maxi ya se ha lanzado a la caza (es bueno). El resto seguimos haciendo grupillo, aunque pongo el chip social a nivel 10. Maxi me presenta a una andaluza con la que está ligando, muy simpática. Yo les presento a un porteño (o Bonairense) que acabo de conocer, que es bastante pesado. Pim-pam, pim-pam, juego raso y tobillero. La cosa iba bien.

Consigo fijarme en otra que no sea la sudamericana vestida como si viniera de la Alameda de Hércules (o del Parque del Oeste, pa'los madrileños). Esta otra es de pelo negro, muy corto, ligeramente rizado. Delgadita, bajita, muy guapa. Vasca hasta de lejos, sólo tiene un poco de pinta chunga.

Me dice el nombre. Tiene uno de esos nombres vascos que no hay quien lo entienda. Aitane, Itziar, Naiara, Ianire... no me entero. A la tercera hago como que me entero, no es plan de parecer un gilipollas. Ya la llamaré "niña" el resto de la noche.

Segundo asalto: Nos vamos de la casa, a un bar "Vamos al Phantom, vamos al phantom!" Vamos a dónde sea. El puto porteño (alias P.P.) se ha cogido una moña espectacular. Mi vasca también va fina. En el bar, la gente se desinhibe. Todos hablan con todos, todos bailan, todos beben, y el puto porteño le mete mano a todas. Intento hacer barrera cada vez que se acerca a mi vasca, pero un seis en el dado me obliga a ir al baño.

Cuando vuelvo, veo como mi vasca se lleva al puto porteño a la barra y le da un morreo espectacular, mientras el tío era incapaz de tenerse en pie.



Y ya no pude aguantar más.





Mientras en mi cabeza empezaba a resonar una cancioncilla de los mojinos escozios, me fui acercando a Cristian. Con cara de odio. Y lo decidí. Al carajo. Esa noche yo me liaba como fuera con la vasca. Aunque tuviera que arrastrarme. Aunque tuviera que echar por tierra todos mis principios, yo con esa me liaba. Al carajo.


Así que tiré todos mis principios a la basura. Bebí, fumé el tabaco de la vasca, me quité las gafas, tumbé con la última copa al puto porteño (si, sucio, pero así iba a ser)... Llegado las 4 AM, convencí a Cristian para que nos fuéramos con la Vasca y una amiga al último bar de Pamplona. Llovía. Me dolía la muñeca, la pierna. Hice cola para entrar en el bar. Las dos tías estaban insoportables. Pero aguanté. Esa noche iba a llegar hasta el final.

El último bar estuvo muy bien. Adopté táctica del gafas, encima de la vasca, sin dejarle pie a que se escapará. Pero ya estaba demasiado borracha, y estúpida. Así que en un giro de 180º, me fui a por la amiga. Tampoco me acordaba del nombre, y era... ni siquiera era más simpática.

Pero esas cosas funcionan. En cuanto dejé de hacer caso a la vasca y me acerqué a la amiga, poco mas o menos que la otra se me echó al cuello.

Bueno, ya estaba to'el pescao vendío. Cristian está aguantantando a la vasca, y yo acompaño a la amiga al baño, que la puerta no cierra bien. La tipa entra. Yo charlo amigablemente con el primer tipo que se encuentra a menos de una oreja de distancia. Una tipa intenta entrar en el baño, pero se la cierro a tiempo. "No, perdona, que está ocupado".

Y al poco sale mi amiga. Cabreada.

"Que no, que estoy harta, que esa ha querido entrar a verme, que me voy a casa"

Y en menos de dos segundos llega a la barra, coge su abrigo y recorre todo el bar para salir por la puerta a toda mecha. Lo único que pude decir fue un "pero...", atónito.

Y como uno de esos mecanismos universales sincronizados, en el bar suena Rock 'N Roll Star. Creo que nunca he cantado con tanto odio y frustración.

"Invertiré mucha pasta", me dice mi productor
"con el objeto de hacerte una estrella de RN'R"...
Me dice "Yo te haré rico, tu sólo has de cantar bien
si no te pegan diez tiros en la puerta de un hotel..."

Uh, uh, nena,
voy a ser una RN'R star...







Salí del bar. Fuera estaba Cristian con mi vasca, que no se podía tener en pie.

-¿Has visto salir a la amiga?
- No. ¿No estaba contigo?
- No. Al carajo.

Así que al carajo. Llevamos en taxi a la tía a su casa. Sigo con el taxi hasta la mia. El taxista no tiene para hacerme una factura. No quiero ni mirar la pasta que me he gastado esta noche. Y encima he perdido el lápiz de la PDA. Son las 7 AM, y vuelvo a casa. Sin haber sido capaz de llegar al final.

El sábado no existí. Hasta las 10 de la noche no pude levantarme, y hasta las 12 no me entró nada en el estomago. La vergüenza duró un poco más. El cabreo me ha durado hasta el lunes.

El próximo sábado, al Puerto. Boda de Santa Amparo, musa de mi agosto. A ver que tal se me da. Puf, no se qué mujeres conoceré, pero al menos tendrán nombres más fáciles que por aquí.

Al carajo, gafas, al carajo.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ain! querido, lo tuyo es un problema de logistica y de tozudez supina.
Si la fiesta esta llena de pibas el Albertus Gaditanus sin duda se irá a la más chunga q ademas se liará con su amigo, desde luego...
a ver q nos depara boda ampar. No te creas yo voy a hacer mis seis mesecitos de sequía, pero lo peor no es eso, lo peor es q no me peocupa lo mas mínimo.
Buenos estamos los dos"

10:07 a. m.  

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